23 abril, 2014

Educar al ego para ser el embajador de nuestro corazón; Carlos González





El ego, el luchador, el competidor, la fuerza bruta, es el que saca pecho ante los acontecimientos que molestan a nuestro corazón, hasta ahora un mercenario que luchaba por su propio beneficio, ahora negociemos con el y será el embajador de nuestro corazón.


El conocimiento antiguo, nuestro legado como civilización es que la mayor batalla que podemos ganar, digamos la más importante, es la batalla de nuestro interior, la conquista de uno mismo. Todos tenemos un momento en nuestra infancia en el que nuestro corazón ,que está expuesto totalmente ante la vida, sufre un golpe muy fuerte y sentimos el dolor, como un desgarro en el alma. El corazón de un niño que siente ese desamparo, que siente que necesita algo de protección ante esa carga, ante esa sensación, es justo en ese momento en el que el ego saca pecho y dice: "tranquilo, aquí estoy yo".

Consciente o inconscientemente hacemos un pacto con él, nuestro escudo, el escudo de nuestro espíritu puro que va con los brazos abiertos ante todo.

En la sociedad sobretodo occidental han enseñado a ese guerrero no a proteger el interior del cual nace, sino al de competir con los otros guerreros, una lucha vacía, sin significado interior.





Encuentro un artículo de un profesor de instituto que hace referencia al título de este artículo, dice así :


Hemos sido educados para desconfiar de nuestro propio ego, es como si nos hubiesen dicho que nuestras manos, esa parte de nuestro cuerpo que expresa nuestra creatividad, son un problema. El ego es la parte de nuestra conciencia que nos permite vivir la experiencia física en la Tierra , es un concentrado, un foco de nuestra propia esencia que desconoce serlo, la educación en la que ha crecido y se ha formado le ha hecho ciego a él mismo y le ha inducido a desconfiar de sus acciones, pensamientos y sentimientos, provocando su falta de coherencia. Esto le ha llevado a ser en muchas ocasiones autodestructivo, conduciéndole incluso a participar en guerras de todo tipo.

Durante generaciones los egos se han sentido solos y desamparados, huérfanos de su propia esencia, injustos con ellos mismos y con los otros egos. Han sido programados en creencias que sustentan la dualidad, la división y el enfrentamiento y, como remate, cegados por los juicios. Todo esto ha provocado que se sintiesen desconectados del corazón, es decir del poder, la sensibilidad y la sabiduría de su propia esencia: han experimentado en todas las culturas el Paradigma de la Desconexión.


Nuestro ego se merece ser reeducado en un nuevo paradigma que le permita reconocerse como esas "manos" de nuestra conciencia en la Tierra, unas manos que sean las embajadoras de nuestro corazón. Un mundo con unos egos embajadores del corazón es la mejor herencia que podemos dejar a las nuevas generaciones y el mejor regalo que nos podemos dar a nosotros mismos. Querido lector, ¿te animas a recuperar la confianza en tu ego y a reeducarlo para que sea el embajador de esos sentimientos que nacen en tu corazón y que son los que te definen como ser auténtico …?





PD:

Justo al terminar de escribir este artículo me encuentro con otro vídeo, esta vez de otro que poco a poco va calando en mi entendimiento y mi forma de sentir y pensar, no es otro que Paulo Coelho, cada vez que escucho palabras atribuídas a él siento una carga de fuerza, la comparto con vosotros. Todos tenemos un guerrero dentro de nosotros, tenemos la responsabilidad de hablar con él, de apreciarlo y de darle motivos a esa lucha.


Nuestra es la responsabilidad, tomémosla en el momento que cada uno crea conveniete.








fuente : http://encuentrosconlasabiduria.blogspot.com.es/2014/04/educar-al-ego-para-ser-el-embajador-de.html

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